No era una cosa muy inusual para el Sr Lestrade de scotland Yard hacernos visitas en la mañana y sus visitas eran bienvenidas para Sherlock Holmes ya que le permitían salir con todos los que estaban en los cuarteles generales de la policía. En retorno a las noticias que Lestrade pudiera traer, Holmes estaba siempre listo para escuchar con atención los detalles de cualquier caso en el cual el detective estuvera trabajando y era ocasionalmente capaz sin ninguna interferencia activa de dar alguna insinuación o sugestión tomada de su gran conocimiento y experiencia.
En esta tarde particular Lestrade había hablado del clima y de los periódicos. Después se había quedado callado mientras fumaba un cigarro. Holmes lo miró de manera penetrante.
Homes preguntó: ¿Nada interesante para contar?
Y él respondió: Oh, no Señor Homes, nada que sea muy particular.
Entonces cuénteme acerca del asunto.
Lestrade se rió.
Bueno señor Homes, no le voy a negar que hay algo en mi mente y lo veo como algo tan absurdo que no sé si contárselo Sin embargo, aunque es trivial es algo indudablemente extraño, y yo sé que usted tiene un gusto particular por las cosas que son fuera de lo común. Pero para mi opinión el Doctor Watson está más capacitado para este asunto que nosotros.
Enfermedad? Dije
“de cualquier manera, locura. Y uuna locura también extraña. Usted no lo va a creer, pero hay alguien
Que vive en el mundo de hoy que odia a Napoleón primero y que no puede ver una imagen de él porque inmediatamente la rompe.
Homes se hundió en su silla y dijo: eso no es asunto mío.
Exactamente, eso es lo que yo dije. Pero ahora que el hombre roba imágenes de Napoleón para romperlas esta situación se convierte en un asunto del doctor y de la policía.
Holmes se puso de pie nuevamente.
Robo?. Déjeme escuchar los detalles.
Lestrade sacó su cuaderno oficial y refrescó su memoria leyendo en sus páginas.
El primer caso reportado fue hace cuatro días, dijo Lestrade, fue en la tienda de Morse Hudson, quien tenía un lugar para vender las pinturas y las estatuas en la calle kennington. El asistente había ido a la tienda del frente por un instante De repente escuchó que algo se había roto, entonces se fue corriendo para mirar que pasaba y vio todas las figuras de Napoleón estropeadas
“El primer caso reportado fue hace cuatro días”, dijo. “fue en la tienda de Morse Hudson” quien tiene un lugar para la venta de pinturas y estatuas en la calle Kennington. El asistente había ido a la tienda del frente por un instante, de repente escuchó un gran ruido ye inmediatamente salió presuroso para el sitio en el que se había originado el ruido. Cuando llegó encontró un busto de Napoleón hecho en yeso que estaba con otras obras de arte totalmente estropeado en el suelo. El empleado fue rápidamente a la calle. Muchas personas que estaban en la calle en ese momento escucharon el ruido y vieron salir corriendo a un hombre, pero no pudieron identificar al canalla. Parecía ser uno de esos actos sin sentido de los pandilleros los cuales ocurrían de tiempo en tiempo y eran reportados a la policía. La pieza de yeso que habían roto no era la mejor de la colección, incluso valía unos pocos peniques y el asunto parecía muy infantil para iniciar una investigación.
Sin embargo, el segundo caso fue más serio y también más singular. Ocurrió la noche anterior. En la calle Kennington y muy cerca de la tienda de Morse Hudson. Allí vive un reconocido especialista médico llamado Dr Barnicot, él es uno de los mejores expertos en la parte sur del Thames. Su residencia y su consultorio principal estñan en la calle Kennington, pero él tiene una sucursal de cirugía y farmacia en la calle Lower Brixton a unos tres kilómetros de aquí. Este hombre es un gran admirador de Napoleón y su casa est´ña llena de lirbso, pinturas y reliquias del emperador francés.HACE POCO TIEMPO ÉL ADQUIRIÓ EN LA CASA hUDSON DOS DUPLICADOS DE PIEZAS DE YESO DE LA CABEZA DE Napoleón hechas por el escultor francés Devine. Una de ellas fue puesta en el hall de su casa en la calle Kennington y la otra en la chimenea del consultorio en Lower Brixton. Bueno, cuando el doctor Barnicot llegó esta mañana se sorprendió mucho cuando se dio cuenta que en su casa habian robado durante la noche y más atónito quedó cuando se dio cuenta que sólo habían robado el busto de yeso que estaba en el hall. Lo habían sacado de la casa y lo habían tirado salvajemente contra la pared del jardín bajo la cual encontraron los fragmentos de este.
Holmes se frotó las manos.
Esto es ciertamente muy original, djo.
Pienso que podría complacerlo, pero aún no he llegado al final del asunto. El doctor Barnicot llegó a su consultorio a las doce y no se imagina su asombro cuaqndo llegó allí. Se dio cuenta que la ventana había sido abierta durante la noche y que las piezas rotas de su segundo busto estaban tiradas por toda la habitación. Había sido tirada violentamente de su sitio. No había ningún signo que nos condejera al loco criminal que había causado estos daños. Ahora señor Holmes, usted tiene que ir a los hechos.