Miren esto de Javier Marías, un escritor español:
«Bueno, a mí no me parece que haya tanta diferencia entre traducir y escribir. Evidentemente hay un grado de libertad menor en la traducción, pero hay siempre una cierta libertad; y lo que es el trabajo definitivo, el trabajo sobre la prosa que va a producir el resultado final, para mí es el mismo. Esto es algo de lo que soy plenamente consciente desde no hace mucho: la seguridad que tiene un traductor –tiene muchas inseguridades, pero tiene sobre todo una– es la de contar con un texto original que no tiene que inventar, al cual ha de intentar ceñirse lo más posible. Al escritor, en cambio, le puede fallar su propia invención; puede encontrarse muy desorientado, tener que hacer una pausa y esperar unos días. La del traductor es una tarea que se puede comparar con la del intérprete musical: tiene muchas dificultades a la hora de interpretar una pieza, pero siempre tiene la partitura, sabe que la partitura no va a desaparecer [...]»
La entrevista donde aparece este fragmento: http://elmalpensante.com/index.php?doc=display_contenido&id=1629&pag=1&size=n
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