martes, 15 de junio de 2010

el origen de la cruz azul



Esta fue una reliquia que perteneció a Tomás Moro antes de renunciar a su calidad clerical. Tomás la mandó a hacer en un taller de orfebrería de Londres por manos del joyero Sir Edmund Fitzgerald para adornar la catedral de San Pablo de la ciudad en la que vivía. La cruz estaba hecha en oro macizo y estaba adornada con piedras preciosas. El costo de la fabricación de la cruz fue de unas dos mil libras esterlinas. El dinero lo consiguió Tomás Moro con el dinero que la viuda de Drake, la señora Jane Colt le había dado como producto de lo que su esposo había adquirido en vida, pues esta fue su última voluntad, que el diez por ciento de lo que había dejado era para adornar la catedral de San Pablo. El señor Drake y el padre Moro habían sido muy amigos en vida pues habían vivido su infancia en el mismo sitio. El señor Drake era el propietario de varias fábricas de telas en Londres.

El señor y la señora Drake se habían conocido hacía cinco años en las afueras de Londres el día de su matrimonio, pues todo había sido arreglado por sus padres. La familia no había tenido hijos y vivían solos. La vida de los esposos en los últimos meses había estado llena de peleas y discusiones y en la última de ellas la señora Jane COlt, esposa de la víctima afirmó que no se aguantaría más esa situación. La muerte del señor Drake se presentó unas semanas después cuando lo hallaron sin vida en uno de los almacenes de telas. Este era el almacén que quedaba más cerca de la residencia de los Drake. Lo más extraño fue que encontraron las puertas del local abierto en la mañana del 4 de mayo de 1484. Las investigaciones de la policía concluyeron diciendo que había sido un homicidio antes de cometer el robo. Lo más extraño del caso fue que la señora de Drake no quiso que se investigara más el caso. Las autoridades con ayuda de Tomás Moro estudiaron a profundidad el caso y después de atar muchos cabos se dieron cuenta que la presunta asesina era nada más y nada menos que Jane Colt, la viuda. El primero en enterarse de esto fue el Padre Tomás quien recibió en confesión a la mujer. Ella le dijo que todo lo había hecho por amor, que estaba perdidamente enamorada del sacerdote de la catedral de San Pablo hacía mucho tiempo. El padre Tomás se asustó mucho ante esta situación y se vio entre la espada y la pared, porque por una parte debía denunciar a la asesina, pero por otra debía guardar el secreto de confesión. Además, la víctima había sido su amigo de la infancia.

El padre Moro pidió permiso a Roma para denunciar a la culpable, pero le fue denegado, entonces decidió renunciar a su sacerdocio para ver qué podía hacer desde la parte civil, pero la señora Jane lo acosó terriblemente y él terminó cayendo en sus lazos. El padre Moro sostuvo una relación de unión libre con la viuda durante varios años hasta que por fin le llegó el permiso de Roma para llevar una vida laical normal. En esos años se dio cuenta que El señor Drake no había sido un buen esposo, y si bien su esposa lo había matado había sido en legítima defensa, pues él le estaba pegando terriblemente en ese momento. Finalmente la cruz azul había ido a parar en la iglesia de los mártires ingleses pues el sacerdote que llegó a esa iglesia no quería conservar rastro de las obras del sacerdote anterior.

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