jueves, 10 de junio de 2010

Teoría de la traducción: Capítulo 4 La traducción y el lenguaje como discurso

No se puede olvidar que una oración, un texto, realiza alguna forma de acción. Este mecanismo es, mediante una intención comunicativa, que puede o no ser percibida por el lector (el traductor), una reacción que excede lo lingüístico y lo semántico: la traducción es además una equivalencia pragmática (propósito). Cuando se traduce existen sutiles diferencias entre la lengua de salida y la de llegada, diferencias que pueden ser reproducidas sin problemas por un equivalente denotativo (objetivo) pero no así con su significado connotativo (subjetivo).

Son tres las dimensiones del contexto: la leal pero insuficiente reproducción de oraciones, las palabras que hacen cosas, y el texto como un signo dentro de un sistema de signos: dimensiones comunicativa, pragmática y semiótica respectivamente. Para entender mejor la diferencia entre la dimensión pragmática y la semiótica: en la frase "El mundial moverá millones de almas" el sentido pragmático podría ser un sentido positivo, de emoción; el semiótico encuadra este valor y lo relaciona con valores universales como la "tolerancia", la "fraternidad de los pueblos", la "esperanza". «La captación de estos valores pragmáticos y semióticos es lo que capacita a los traductores para transferir la totalidad del mensaje» (p79). La importancia del valor semiótico, por ejemplo, es capaz de desequilibrar el texto a favor de alguna ideología, creencia, etc.


La dimensión pragmática (def: estudio del propósito de la acción):

Las palabras pueden materializar acciones: esto es lo que se conoce como acto de habla. El acto de habla se constituye de:
1. Acto locucionario: "la acción que se ejecuta al realizar una oración bien formada y con sentido".
2. Acto ilocucionario: "la fuerza comunicativa que acompaña a la realización", v.g: promesa, ironía, advertencia, orden...
3. Acto perlocucionario: "el efecto de la realización en el lector", la reacción de la acción.

A partir de esto, el traductor tiene como objetivo transmitir la fuerza ilocucionaria de cada acto de habla (percibir el énfasis, el lamento, el sarcasmo...); un texto está lleno de contenidos inexpresados que no se encuentran en una lectura superficial, y el traductor es el encargado de entregarlos. Se puede trasladar perfectamente un texto con equivalentes sintácticos en la lengua de llegada, encontrar el acto locucionario pero, si no se percibe la fuerza comunicativa, el texto queda incompleto, cojo.

Es por eso no basta con ser efectivo cuando traducimos: es necesario entender que una traducción es una negociación, que no es -ni puede ser- estática. La traducción es un proceso, no un producto. «Entender, en efecto, que el significado de los textos es algo que negocian productor y receptor y no una entidad estática, es para nosotros la clave para comprender el hecho de traducir y la valoración de las traducciones» (p86).

La dimensión semiótica (def: estudio de los signos en la sociedad)

Aquí entra entonces una dimensión que tiene en cuenta el sistema cultural (ya no sólo la intención, como en la pragmática) en general: un sistema que de alguna manera es único y que como tal se diferencia de cualquier otro; el traducir debe comprender estas divisiones.

Un ejemplo:

Un traductor literario tradujo del árabe: "[...] al levantarse su padre de la cama y pedir una jarra de agua para lavarse antes de rezar".

El original diría algo así: "[...] al levantarse su padre de la cama y pedir el aguamanil para hacer sus abluciones".

¿Qué hizo el traductor? Decidió explicar (resaltar) un signo cultural (el de la purificación previa y obligatoria de los musulmanes antes de comenzar sus oraciones), antes de seguir una reproducción literal de la frase. Este tipo de decisiones son vistas en el texto también como posibles restricciones para el que traduce. Esta serie de complejidades del proceso comunicativo abren una puerta, acaso la única que pueda tener el traductor: trabajar y descubrir las intenciones del texto, comenzar el interminable proceso.

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